Objeto de objeto

Los objetos tienen per se un significado. Los creamos buscando un sentido a su existencia, una utilidad más o menos válida, más o menos útil / inútil. En ellos hemos proyectado un deseo, un objetivo. Una vez realizado dicho objetivo, el objeto entra en escena: el día a día, la realidad más tangible. Tiene una forma, un peso, una fisonomía que no sólo no desaparece, sino que se altera según su utilidad. El objeto va esbozando con calma un retrato del individuo, el cual puede tener infinitas variaciones y estilos: dependiendo del sujeto, dependiendo del objeto. Podemos observar en ellos la historia de un hombre, de una civilización, de una época.

Una vez ha empezado a crearse este esbozo de matices del ser humano, el objeto adquiere una especie de memoria simbólica: ya no es un objeto más en serie, sino que se convierte en el “objeto de”. A través de él, el manipulador expresa todo aquello que conforma su carácter, su personalidad. Y lo hace, en la mayoría de los casos, inconscientemente. Tanto si el gesto que acompaña el objeto es espontáneo como si no, éste, rebela una opción, una dirección. Entonces entra en juego el observador, o lo que es lo mismo, el espectador.

 La mirada afronta el reto de la descodificación del lenguaje de los objetos a través de la práctica de la observación: en el detalle, en la singularidad de cada instante, en aquello que lo hace indispensable. Inconscientemente creamos partituras objetuales, ligadas a una musicalidad concreta y donde intervienen dos principios clásicos de composición: el ritmo y la intensidad. El instrumento que nos acompaña es todo aquello que tenemos entre manos. El estudio de los estilos de manipulación de los objetos y también de los individuos, teje un patrón colectivo en el que el retrato individual,  poco a poco se va convirtiendo en paisaje, multitud de retratos.

 La expresividad de los objetos, se da gracias al principio de acción: en el movimiento de los objetos, pero sobretodo en la pausa. Es en el movimiento cuando el hecho acontece, y es en la pausa, cuando la acción crea la comunión entre el sujeto y el objeto. El gesto “en pausa”, es la síntesis de la composición del movimiento en y con el objeto.

Esta es la quimera del manipulador de objetos: encontrar este instante que perpetúa el objeto, el instante en que aguantaríamos la respiración, donde el objeto se convierte en un vehículo que expresa aquello que es por él mismo y para quien lo está utilizando. Es la transgresión del objeto, su revelación. Y es a partir de este momento, que éste se manifiesta.  El objeto informa al sujeto sobre su condición, su estado.

El objeto se convierte en metáfora, en representación. Condicionado por nuestra mirada, a partir de una composición simbólica de códigos de manipulación y mediante la imaginación, paramos el tiempo para comprenderlo, intentando profundizar en el significado de este instante, en el que el ser humano se enfrenta al abismo, al vacío: el día a día. El tiempo no se para, se encuentra en estado de latencia, en un camino que se desfragmenta para presentarnos todo aquello que nos rodea desde un estado de alerta. Fijamos la mirada en un acto banal, pero íntimamente revelador, por su actitud reiterativa, por su tendencia a la acumulación, por la influencia que tiene en nuestro cotiadiano y en todo aquello que provocamos a nuestro alrededor.

Taller de teatro de objetos – MONSTRUOS

Taller de teatro de objetos

MONSTRUOS – laboratorio de teatro de objetos para adultos, con o sin experiencia teatral, impartido por Xavier Bobés – cia.PLAYGROUND

La monstruosidad de lo que nos rodea observado como un ejercicio de libertad. Reconociendo los actos vandálicos, crearemos situaciones exasperantes, poéticas. Y sobretodo, daremos cabida a la posibilidad de transformación, de cambio. Porque los monstruos no nacen de golpe, se hacen lentamente, cocinándose con ingredientes astutamente recolectados, sin que falte una pizca de humor.

Presentación del laboratorio y metodología:

Todo aquello que nos rodea en nuestra vida cotidiana refleja nuestras dudas, miedos, alegrías…
Y todos estos objetos que nos rodean tienen una forma, un color, un peso, un volumen…que nos retrata.

Escogeremos distintos objetos a manipular que nos situen en un terreno inicial desconocido e inquietante. Nos preguntaremos primero qué objetos son los que más nos influencian personalmente, qué tipo de “cosa” queremos investigar y qué necesitamos expresar. Improvisaremos y jugaremos como niños con todo aquello aparentemente banal para ir descubriendo el motivo por el que los hemos escogido, y a partir de ahí no ceder ante el abismo de la creación. Profundizaremos en la expresividad de aquel objeto, materia, que nos define y en el que nos sentimos cómodos / incómodos pero que hemos escogido para teatralizar una situación-accidente poético.

El más insignificante de los gestos, el objeto más pequeño o todo aquello que obviamos son, en muchas ocasiones, alarmantes avisos de nuestra naturaleza humana y de nuestro comportamiento. El entorno nos representa y manipulándolo, surgirán seres y situaciones poéticas que serán metáforas de nuestras emociones e inquietudes.

La búsqueda creativa de la expresividad de los objetos que nos rodean implica mucho rigor durante el proceso de trabajo para conseguir despojarnos de ideas preconcebidas y dar espacio al accidente, a la memoria de cada objeto y al inconsciente. Es por este motivo que el taller combinará el trabajo de búsqueda e improvisación con un trabajo más técnico para dotar a cada participante de herramientas que ayuden a desarrollar cada proceso creativo. Estos ejercicios estarán basados en técnicas de manipulación de objetos, concentración, ioga, calentamiento físico y desbloqueo corporal.
Exploraremos cada propuesta particular en relación con la esencia de cada objeto investigado.

El universo de los objetos revela a los intérpretes numerosos enigmas sobre lo que les rodea y sobre ellos mismos. Este taller no podrá revelarlos y descodificarlos completamente, sinó que presentará su potencial y jugará con sus posibilidades y juegos escénicos.

El poder de los objetos permanece en aquello incomprensible que transmiten.

El gesto poético

“La actitud inmóbil de las estátuas me ha servido para apreciar el gesto”. Marguerite Yourcenar.

Los gestos que activamos en nuestro cotidiano impregnan de memoria todo lo que nos rodea. Lo objetual se convierte en testimonio de pensamientos y vicisitudes existenciales. Sus gestos, sus representaciones diarias, revelan respuestas de las obstinaciones humanas.